NUEVE SEGUNDOS

Cada nueve segundos
caigo en la trampa
de recordar
aquel veintiocho de enero.

Así es el tiempo
cuando se mimetiza con el arte:
elimina lo mediocre
y se rinde a lo sublime.

Después de todos estos años sin ti,
el tiempo hizo mella en mi cerebro
y me enseñó a recordarte así:
con el sol picando en invierno,
como una obra de arte
yendo a un museo.

Y ya han pasado
más de nueve segundos
desde que empezaste a leer.

Y yo, mientras tanto,
he vuelto a preguntarme
si mis artistas favoritos
son tus padres
cuando hicieron
ese arte
caro (inaccesible), 
bonito (único),
escaso (fugaz),
irrepetible (tú),
especial (solo tú),
tóxico (imposible),
y esencial (vital).

Y lo vulgar 
cutre, real 
mediocre, pesado 
efímero y común
forman parte
de un día a día
en el que no estás.

No me des la espalda,
por favor, te lo pido.

Mi pecho sueña
con tocarla
como aquella mañana.

Date la vuelta y déjame
invitarte a un café en San Ginés,
date la vuelta y bésame,
que cada jueves se vuelve un suplicio
cuando corro por El Retiro
replicando los pasos que di contigo.

Y déjame
recogerte al aeropuerto esta vez,
que te puedo llevar en volandas
correremos por la terminal
para que tú puedas regresar.

Llámame si llegaste bien,
por si tras estos nueve segundos
tú quieres volver

Comentarios

Entradas populares