NO SÉ ESCRIBIR DE PIE COMO HEMINGWAY

Veo doble
mientras las penas se ahogan
en este río de palabras
que llamo poesía.

No sé escribir de pie como Hemingway.
Lo hago sentado, tumbado.
Grito más de lo que pienso,
y el corazón no deja espacio a la cabeza.

Inundo páginas en blanco
con grandes palabras
y pequeñas verdades,
palabras que solo comprendo yo.

Me pregunto si alguien puede seguirme,
porque lo que escribo es un tropiezo.
Eres la piedra que crea las ondas
cuando tocas el agua
apareces, creas, rompes, y te vas, 
ondas que se ahogan, que no pueden respirar.

Respiro y quiero sentirlo todo,
todo lo que escribo,
y escribir lo que siento,
para sentir que no te olvido,
olvidar lo que es el arte,
si en mi pecho ya no lates.

Me he dejado llevar y he vuelto a lo fácil,
y busco un verbo que rime con imposible.
Ni calladito estoy más guapo,
tú eres lo que más quise.

Mi cerebro ya no manda señales.
Creo que algo en mí está roto,
y eso hasta tú lo notas, 
que he tocado fondo.

Toca terminar,
y no sé cómo hacerlo,
me refiero al poema,
con otro ripio de por medio.

Así que seré yo mismo,
terminando con algo cotidiano,
pero parido de mí al fin y al cabo.

Y me regalaste
los versos más bonitos cuando hablabas,
mi afición a correr… detrás de ti,
las ganas de soñarlo todo,
y de volar hasta Tenerife.

Perdón si alguna vez dije tu nombre
cuando no querías aparecer por aquí,
para ti existo,
porque de pie no sé escribirte.

Comentarios

Entradas populares