EL TINTE DE TU PELO

Hoy, que amanecimos juntos,
pero a distancia, como siempre,
me pregunto si te quise más cuando estabas
o ahora, que ya no.

Hay días en los que no te soporto,
y aún así te sigo eligiendo.

En tu flor cada mañana habita un tímido rocío,
y por eso me conformo con nada y con todo,
con este todo y con este nada más.

Me pregunto por qué todo lo nuestro
parece tan cercano y tan perdido a la vez.

Y, cuando veo libros en El Rastro
quisiera llevarme todos,
pero nunca sé cuáles elegir,
porque no encuentro
el que habla de los dos.

Y al final, solo sé
que en ti solo ha cambiado
el tinte de tu pelo,
y que no habría nada más sexy
que verte a través del espejo
mientras te lavas los dientes.

Me dices que me recuerdas con cariño,
que lo que tuvimos fue breve pero bonito,
que tienes un buen recuerdo mío,
y que te ilusiona saber de mí.

Y a estas alturas, ¿qué te voy a decir?
No existe palabra alguna
que merezca ser escrita,
ni pensamiento que realmente valga la pena comunicar.

Sería una lástima desperdiciar el papel;
más vale dejarlo así, en blanco.

Porque no dudo que me desees lo mejor,
ni que contigo fuera mi mejor versión.
Solo que, si me recuerdas con tanto cariño,
si de verdad tan increíble soy…

¿por qué no te quedaste aquí?

…pensé.

Si tienes que anunciar que te fuiste,
es porque a nadie le importaste nunca.

Sé que es mejor un adiós honesto
que una vida a medias.

Y aunque no sepa elegir libros,
sé elegir canciones.

Hay canciones que abren los álbumes,
y yo soy de los cierres que huelen a despedida,
a esa canción cortavenas
que convertimos en nuestra banda sonora.

Y a nuestro alrededor, 200 notas.

Comentarios

Entradas populares