PRESENTE PROLONGADO
tal vez fue un domingo,
tal vez no fue de golpe, sino a ratos.
Y aun así, me sigues esperando,
con una fe que ya no cree en milagros.
Miro nuestras fotos
y, por fin, entiendo todas las canciones
que me dedicaste.
Nunca quise hacerte daño,
pero no podía seguir
mintiéndome.
Entiende que hay silencios
que no buscan ser rotos.
Y yo sé que te gustaba verme así,
sin maquillar, con los ojos aún vencidos,
cocinando algo improvisado
con mi camiseta blanca,
como si el tiempo no importara.
Sé que querías que fuera contigo
a la boda de tu hermana,
que conociera a tus primos,
que Aarón me llamara tía.
Y aunque hubo días en los que no me quise,
te elegí por encima, sin que tú lo supieras,
porque así aprendemos a valorar
la calma que llega después de la tormenta.
Se te hizo largo el puente del olvido,
el mismo que crucé hace tiempo
cuando te dije que solo quería ser tu amiga.
Pero nadie me avisó
que el puente eras tú,
y que aún no habías llegado a la orilla.
No soy ni pasado ni futuro:
soy tu presente prolongado.
Y aunque no vuelva,
quiero que sepas que sí estuve,
y que, de algún modo,
todavía estoy.
Comentarios
Publicar un comentario